02/12/2025: El rostro enfermo. La patología maxilofacial en el arte universal

El pasado 2 de diciembre tuvo lugar en la Reial Acadèmia de Medicina de les Illes Balears (RAMIB) la conferencia del Dr. Florencio Monje, titulada “El rostro enfermo. La patología maxilofacial en el arte universal”, una intervención basada en su obra El rostro enfermo: 50 pinturas universales para entender las enfermedades de la cara y del cuello.

El Excm. Sr. Joan Besalduch Vidal, presidente de la corporación, abrió el acto con un saludo institucional, dio la bienvenida a las autoridades presentes y agradeció al conferenciante su participación en la sesión académica.

Seguidamente, el académico numerario M. Il. Sr. Pere Ritord Sbert presentó al Dr. Monje, destacando su trayectoria clínica y su aportación al estudio de la patología maxilofacial desde una perspectiva interdisciplinaria que conecta medicina, arte e historia.

La pintura como documento médico

Durante su intervención, el Dr. Monje explicó que el núcleo de su trabajo consiste en mostrar cómo, en numerosas obras de la pintura universal, se representan patologías faciales reconocibles para un especialista en cirugía oral y maxilofacial:

Explicó cómo en la pintura aparecen muchas de estas patologías en cuadros conocidos y cómo un cirujano maxilofacial puede detectar tumores, fracturas, deformidades o labio leporino. A través de la pintura realizamos un trabajo de divulgación de la especialidad”.

A partir de un exhaustivo análisis de retratos históricos, Monje expuso cómo ciertos signos —a veces discretos, otras veces muy evidentes— permiten deducir diagnósticos compatibles con patologías cráneo-faciales, convirtiendo algunos lienzos en auténticas “historias clínicas” visuales.

El tratamiento de la patología maxilofacial

El conferenciante detalló que la mayor parte de estas patologías se abordan quirúrgicamente:

“La mayoría son quirúrgicas: los tumores se tratan con cirugía, las deformidades también, y lo mismo ocurre con las enfermedades de las glándulas. Es una especialidad muy amplia y cada vez hay más necesidad de cirujanos maxilofaciales”.

Indicó además que algunos trastornos intraorales —como los problemas derivados de las muelas del juicio o los quistes mandibulares y maxilares— también forman parte del campo de la cirugía oral y maxilofacial.

Del museo al diagnóstico: cómo nació esta línea de investigación

El Dr. Monje relató cómo su interés por la historia del arte influyó en su formación, especialmente durante su etapa en Madrid:

Cuando se suspendía un quirófano, mi jefe nos mandaba al Museo del Prado. Él me indicó que observara las pinturas negras de Goya, donde hay muchas deformidades faciales. A partir de ahí empecé a trabajar en el tema”.

De aquella experiencia nació primero un estudio sobre las deformidades faciales en las obras de Goya, y posteriormente El rostro enfermo, fruto de años de investigación y visitas a museos de todo el mundo.

Ejemplos de patología en grandes obras de arte

Entre los ejemplos expuestos, destacó el retrato de Lady Gold por Gustav Klimt, donde pequeñas manchas y rasgos faciales permiten reconocer signos compatibles con la cardiopatía y los problemas de salud que padeció la retratada. También mencionó varios casos de la dinastía de los Austria, en cuyos retratos se aprecia de manera muy evidente el prognatismo característico de la familia:

Los retratos de Felipe II, Felipe III, Felipe IV o Carlos II muestran grandes deformidades muy evidentes”.

Estos análisis se complementan con el estudio biográfico del retratado, lo que en ocasiones permite relacionar los hallazgos pictóricos con enfermedades documentadas o incluso con la causa de muerte.

El retrato como herramienta clínica

El Dr. Monje explicó que la clave de este tipo de estudio es la observación detallada, combinada con la investigación histórica:

“Lo primero es observar, pero además se complementa con el estudio del personaje. En algunos casos basta mirar, como con los Habsburgo; en otros es necesario investigar más para determinar la patología”.

Asimismo, recordó que este tipo de análisis es posible a partir del Renacimiento, momento en que surge el retrato individualizado:

“Hasta el siglo XV todas las caras eran prácticamente iguales. El retrato surge en el Renacimiento, y es a partir de entonces cuando encontramos representaciones realmente útiles para este tipo de estudio”.

La ponencia finalizó con un intercambio de preguntas y comentarios por parte de los asistentes, evidenciando el interés por este enfoque interdisciplinario que une medicina, historia y humanidades.

Puede visualizar la sesión científica en el siguiente enlace: